MUSEO

Entrevista con Leonardo Ortizgris 

POR PABLO ANDRADE

 

ENTREVISTA CON LEONARDO ORTIZGRIS

por Pablo Andrade

 

La nueva película de Alonso Ruizpalacios, Museo se presentó en la décimo sexta edición del Festival Internacional de Cine de Morelia. Lo hacía como una de las principales candidatas a ganar el premio a la mejor película del certamen y probablemente lo logre. La película funciona muy bien y consolida a su director como uno de los realizadores mexicanos más interesantes del panorama actual. 

Una de las sorpresas más gratas del filme es la actuación de Leonardo Ortizgris, un actor que ya había demostrado su talento en una cinta previa de Ruizpalacios titulada Güeros (2014), una de las ultimas buenas películas mexicanas que retoman a la Ciudad de México como personaje y como universo de grandes historias contemporáneas. En Museo Ortizgris interpreta a Wilson, una suerte de Sancho Panza del personaje de Juan Núñez (Gael García) y que sin duda representa uno los elementos más interesantes del filme.

En CINEMATÓGRAFO tuvimos la oportunidad de entrevistar al actor en la bella ciudad de Morelia y esto fue lo que nos dijo.

Museo es una película que habla sobre identidad e historia como ejes del relato. ¿Cuál crees tú que es la importancia que ambos conceptos tienen para México? 

Bueno, creo que Museo es una película muy pertinente en el contexto actual de nuestro país y que utiliza los conceptos que mencionas de manera muy profunda. Sin embargo, cuando la estaba filmando yo no pensaba en esos conceptos precisamente. Para mí, era una historia de amistad, de confianza, de lealtad y de amor fraternal. A partir de ahí, yo empecé a crear a Wilson, en oposición al personaje de Juan Núñez. Después pude darme cuenta de que “Museo” es una película que habla de muchos temas, precisamente identidad es uno de ellos. Creo que las preguntas que la película lanza el público tienen que ver con ello. Por ejemplo, ¿quién eres?, ¿de dónde eres? y ¿qué te pertenece y te identifica? 

Justamente creo que Museo también es una reflexión sobre el acercamiento que tenemos con el patrimonio físico. ¿Cuáles son tus ideas al respecto? 

Creo que el patrimonio es un legado para todos. En general, creo que todos tenemos derecho a la cultura y que el patrimonio arqueológico nos pertenece, son piezas claves para entender nuestra historia. El problema es que hacemos con el patrimonio, me parece inadmisible que no todos podamos tener las mismas posibilidades de disfrutar de la cultura y del patrimonio. Pero, así como todos tenemos derecho también tenemos que defenderlo. En la película hay una escena donde la gente va al Museo de Antropología a ver las vitrinas vacías, creo que eso es un símbolo del acercamiento que tenemos con nuestro patrimonio, no solo arqueológico sino de todo tipo; nos quedamos con los brazos cruzados viendo cómo vamos perdiendo lo nuestro y solo vemos las vitrinas.

Otro elemento interesante de la película es la identidad local de los “satelucos” y de los “chilangos” ¿Cómo se aproximaron ustedes a estas identidades para plasmarlas en la película?

Sin duda fue un trabajo de acerarnos a platicar con la gente que vive en Ciudad Satélite. Además, Alonso nos dio muchos materiales de cómo era la vida en Satélite en los años ochenta, como planos de la ciudad, la música que se escuchaba en ese momento, la prensa que se leía en ese momento, el noticiero de Jacobo Zabludovsky, la publicidad de los años ochenta, entre otras cosas. Todo para reconstruir la sensibilidad ochentera tanto de la Ciudad de México como de Satélite. Fue muy interesante entender la dinámica que imperaba en esa zona con respecto a la Ciudad de México; la vida cotidiana de la zona, la cultura de consumo muy similar a la de una ciudad gringa, la cultura musical de las bandas de rock local como Café Tacuba o Mano negra. Muchas cosas han cambiado desde el 85 pero ¡otras siguen exactamente igual!

 

¿Cuáles fueron las referencias cinematográficas que Alonso Ruizpalacios les daba para el tratamiento de sus personajes y para aproximarles lo que tenía en mente visualmente hablando?

 

Alonso me pasó un archivo gigante que contenía muchas cosas para la película y para el personaje de Wilson. Desde las referencias culturales que te mencioné y dos películas increíbles, una de ellas Rififi (Jules Dassin, 1955) y El tesoro de la Sierra Madre (John Houston, 1948), que instalaron el tono que quería para nuestros personajes. En general, Alonso es un director que permite que el actor tenga su propio proceso para hacer su trabajo y entendí rápidamente por donde quería él que transitara mi personaje; su energía, su presencia, su papel como narrador en muchos momentos de la película. Muchas veces nos preguntábamos desde dónde contaba la esta historia: muchos años, después, estaba narrando las cosas mientras sucedían, etc. Fue un gran trabajo colaborativo.

En lo personal, mi principal reto fue construir un personaje que tuviera múltiples dimensiones, que no solo fuera el amigo del protagonista o que fuera percibido como alguien sin motivaciones personales. Creo que lo he logrado, por los comentarios que he escuchado, la gente me dice que Wilson es un personaje enternecedor pero que también tiene elementos muy oscuros. En realidad, lo principal es aportar a la historia que el director tiene en la mente y hacerlo de la mejor manera posible, con honestidad y entrega, alejado del ego y la auto proyección. 

¿Qué sigue para Leonardo Ortizgris?

Espero que me sigan invitando a este tipo de proyectos tan interesantes, que sigan por esta línea. Es un tipo de cine que me gusta ver y en el que espero poder participar; proyectos que tengan cosas importantes que decir, que hagan preguntas al público y que sean desafíos personales importantes. Espero poder seguir construyendo personajes que me representen a mí como persona, que transmitan cosas en las que creo y con las que me identifico y también espero poder conectar con el público emocionalmente, esa es mi principal motivación como actor siempre. 

También pronto se estrenarán dos películas que filmé este año, la primera es Los amores modernos de Matías Meyer y la otra la Opera Prima de María Torres que se llama ¿Conoces a Tomas?. Son dos proyectos en los que creo y que espero que tengan mucho éxito. 

 

NOTAS SOBRE EL PRIMER DÍA EN EL FICM

por Pablo Andrade

Llovió todo el día en la capital michoacana durante la inauguración del Festival Internacional de Cine de Morelia 2018. Desde el principio, la emoción era palpable: cada esquina, callejón o rincón de la ciudad vibraba con la emoción cinéfila. Diferentes personajes deambularán los siguientes días por las calles morelianas: realizadores, interpretes, turistas, reporteros, espectadores. Todos entregados al embrujo del séptimo arte. 

Llegué a recoger mi acreditación a la dirección señalada donde me entregaron la credencial que me daría paso a eventos exclusivos para la prensa. Casi al instante descubrí que mi acreditación era una de las más sencillas pues a otras personas les habían entregado credenciales con acceso total, además de invitaciones a fiestas exclusivas y una mochila con kit bastante completo que incluía paraguas y otras cosas útiles. En ese momento, pensé que una de esas sombrillas sería bastante bienvenida. 

Sin demorarme más, me dirigí al auditorio del Centro Cultural Universitario para ver la conferencia de prensa de la película inaugural del festival, First Man, del joven director Damien Chazalle, ganador del Oscar al mejor director por La la land (2016) y escrita por el guionista Josh Singer, también ganador del Premio de la Academia, autor de los guiones de Spotlight The Post. Cuando Chazalle apareció en el auditorio Cultural Universitario destacó su personalidad despreocupada e inquieta, en tanto que Singer parecía mucho más formal y recatado. Juntos hicieron una película que algún sector de la prensa internacional ha calificado de patriotera, de extrema derecha y panfletaria. 

Sin embargo, cuando el director y guionista tuvieron la oportunidad de hablar de First Man resaltaron que en realidad lo que ellos querían contar era la historia de un hombre que lidia con el dolor y la pérdida y su viaje hacia la redención. Me gustó que dijeran esto porque a mi también me pareció desde el principio que el filme iba sobre otras cosas más universales que el famoso alunizaje y sobre “lo bien” que lo estaban haciendo los gringos en la carrera espacial. Es más, me parece que la película intenta burlarse un poco de este empeño loco por parte de Estados Unidos por lanzarse a la conquista de lo inútil.

Cuando terminó la conferencia de prensa y salí de nuevo a la calle, la lluvia no solo no había parado sino que incluso estaba cayendo con más fuerza. Caminé unas cuantas calles mientras disfruté de la magniífica arquitectura de una ciudad virreinal hermosa. Me dirigí hacia el cine donde tendría lugar la alfombra roja de First Man. Para cuando llegué ahí estaba empapado y en general la gente que esperaba con expectación el desfile de personalidades también lo estaba. Pero nada de eso incluyó para que la fiebre cinematográfica menguara; al contrario, parecía que abonaba a la creación de una atmósfera romántica y misteriosa. El día ha terminado. 

El domingo también hubo varias propuestas interesantes. Sin embargo, Museo de Alonso Ruizpalacios y protagonizada por Gael García se antoja como la película en competencia más esperada del festival. La cinta viene de haber ganado el premio a mejor guion del Festival de Cine de Berlín y hay muchas expectativas. Ya veremos. Entre tanto, no ha dejado de llover.

Queridos lectores: 

 

CINEMATÓGRAFO cubrirá el 16° Festival Internacional de Cine de Morelia que se llevará a cabo del 20 al 28 de octubre de 2018.

 

En esta edición se estrenará Museo de Alonso Ruiz Palacios, una de las cintas que participan en la selección de largometraje mexicano del FICM; y también tendremos oportunidad de mirar la ganadora de la Palma de Oro en Cannes de este año, Shoplifters de Hirokazu Kore-eda.

 

María Guillén, Pablo Andrade y Jorge Zendejas compartirán algunas experiencias a manera de reseña, ensayo y notas. Los invitamos a leernos y seguirnos aquí, y en nuestras redes sociales.

 
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