Reseña
TELEVISIÓN

Hay dos elementos que hacen de esta serie una verdadera joya. Empezaré por la que es un poco menos visible, el guion. No se trata de uno original, sino que es una adaptación de las novelas para Kindle del crítico de danza Luke Jennings. Tras el éxito relativo de las novelas, Jennings vendió los derechos para adaptarla a serie de televisión y no imaginó mejor persona para la adaptación que Phoebe Waller-Bridge, creadora de Fleabag (2016); en aquel entonces todavía una función de comedia de pie y no una serie de televisión. La originalidad del thriller —bandida y policía son mujeres y ambas están obsesionadas con la otra— sirvió perfecto para una creadora que ha demostrado tener un ojo único para describir situaciones cotidianas intensas, especialmente aquellos cuyo núcleo es una tristeza infinita envuelta con cuidado en una delicada capa de comedia fina. Waller-Bridge construyó dos personajes profundos, llenos de matices, intelecto y curiosidad, y les dio un brochazo de tensión sexual para amarrar un vaivén de caza por Europa.

La historia tiene al frente a Eve Polastri (Sandra Oh), enlace diplomático del MI5, y Oksana Astankova “Villanelle” (Jodie Comer) asesina a sueldo de altísimo nivel. Ambas trabajan al amparo de hombres mayores, amigos y mentores a su modo, pero el hilo que las une es otra mujer: la críptica veterana Carolyn Martens (espléndida Fiona Shaw) que encabeza la división para Rusia del MI6. Tras una serie de cambios laborales, Eve demuestra tener las habilidades y empuje necesarios para la empresa de atrapar al asesino. Pero, en un encuentro fortuito Villanelle queda prendada de ella —debilidad por las mujeres mayores y el cabello oscuro y rizado que vendrá a cuento conforme avance la trama. Simplifica decir que los ocho episodios transcurren en este juego de corre-que-te-alcanzo, porque, en realidad, se trata de un intenso subibaja de emociones para el que Waller-Bridge ha demostrado ser una experta. La finura de la relación entre Eve y Villanelle tiene el gancho de la atracción lésbica, pero es un alivio que sea solo un juego de publicidad porque la trama no escatima en llenar las entrelíneas. 

Killing Eve

Año: 2018

Creador: Phoebe Waller-Bridge (basada en Codename Villanelle) 

Dirección: Damon Thomas, Harry Bradbeer, Jon East y Lisa Brühlmann

Elenco: Sandra Oh, Jodie Comer, Fiona Shaw y Darren Boyd 

Fotografía: Julian Court, Tim Palmer y Damian Bromley

Música: Keefus Ciancia y David Holmes

Transmisión inicial: BBC America-Amazon Prime

30 de enero de 2019

por Mónica Martínez

Si a Villanelle le toca ser la parte glamourosa, enfundada en prêt-à-porter y eau de parfum exquisito mientras se divierte trabajando, Eve es una mujer en tenis y cabello recogido que, poco a poco, empieza a replantearse si la inteligencia y belleza de su antípoda son lo único que la seducen. Quizá es la suavidad de las prendas que se ceñirían perfectamente a su cuerpo o el olor del perfume que las acompaña —un gesto que Nico, su dulce esposo, jamás hubiera podido "imaginar para ella"— o su virtud políglota y precisión en el trabajo. Precisamente, a Eve le intriga la amoralidad de Villanelle y la historia de vida de Oksana. Ese interés de descubrir quién es, de verla más allá de lo que hace para ganar dinero. Y a la inversa, si la atracción de Oksana empieza de forma casi fetichista, en realidad Eve se vuelve el objeto de ternura irrevocable que contrae sus instintos más mortales. 

Por supuesto, el segundo elemento que no se puede obviar es el talento histriónico de Sandra Oh, cuya tesitura es perfecta para el drama y para la comedia, evitando, casi por completo, que una y otra se mezclen en la sucesión de eventos de por sí escrita como un torbellino de emociones. Oh ha arrasado esta temporada de premios por su interpretación (Critics’Choice, SAG, Golden Globes) y tiene el mérito para ello. Por momentos a carcajadas o con el corazón en la mano y la falta de aliento que un thriller debe entregar al público, Oh es excelente para la misión. En una de mis escenas favoritas, la descripción que hace Martens a Polastri —en voz solemne y sin obvia pretensión de broma— de haber visto una rata empinarse una lata de Coca Cola con las patas delanteras me hizo reír frenéticamente. Agradezco, por supuesto, el ingenio de Waller-Bridge, pero también la presencia clásica de Shaw y la mirada nerviosa y confundida de Oh. La primera temporada de Killing Eve generosamente ofrece más joyas como ésta; la segunda temporada se estrena el 7 de abril por BBC America, ya sin Waller-Bridge. 

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