Reseña
Wonder Woman
por Michelle Luisce

14 de junio de 2017

Wonder Woman está ambientada en la segunda mitad de 1918, casi al final de la Primera Guerra Mundial. Cuenta la historia de la princesa Diana, habitante de Themyscira, una isla poblada de Amazonas —mujeres creadas por Zeus para proteger a la humanidad de Ares, el temible dios de la guerra. La paz en la que viven, caracterizada por un entrenamiento arduo en habilidades de pelea y estrategias bélicas, se interrumpe con la llegada de Steve Trevor —un espía estadounidense al servicio de la inteligencia británica—, que llega por casualidad a la isla, víctima de un accidente en aeroplano. Su arribo termina con la paz en la isla, ya que trae consigo soldados alemanes que lo persiguen. Tras una gran batalla, Diana decide abandonar el resguardo de su hogar y terminar con la Gran Guerra, que es, desde su perspectiva, responsabilidad de la perversidad de Ares.

I used to want to save the world, to end war and bring peace to mankind. But then I glimpsed the darkness that lives within their light. I learnt that inside every one of them there will always be both. The choice each must make for themselves-something no hero will ever defeat.

Diana Prince (Wonder Woman)

 

Gal Gadot encabeza el elenco como Wonder Woman y Chris Pine como Steve Trevor, también participa Robin Wright (House of Cards) en un papel secundario. La película está dirigida de forma sutil y personal por Patty Jenkins (Monster, 2003). Conviene mencionar que es la primera mujer al frente de una película de superhéroes: no es de importancia menor. El escenario que permitió la filmación de una película de la Mujer Maravilla es, pese a todo, mejor que la segunda mitad del siglo pasado. Lynda Carter, por ejemplo, que tuvo una actuación destacada como Wonder Woman en la serie de televisión de los setenta, nunca consolidó los proyectos para llevar este personaje a la pantalla grande. Otro ejemplo de las limitaciones del mercado cinematográfico a las mujeres heroínas de entonces fue Supergirl (1984): un rotundo fracaso en taquilla, con la crítica y con el público —pese a su excelente reparto, conformado entre otros por Helen Slater como Supergirl, Peter O’Toole, Faye Dunaway y Mia Farrow, en un papel menor.

 

En ese sentido, y aunque no es el objetivo de este género cinematográfico, Jenkins contribuye a observar la película con un lente distinto, sin la sexualización de la mujer que ocurre muy a menudo  —en particular con las heroínas como Black Widow o Cat Woman (Gatúbela), por mencionar algunas. La violencia, otro ingrediente de las películas de superhéroes, también está presente; sin embargo, Jenkins no la incita y no acude a ésta como único recurso.

 

Por otra parte, Gal Gadot amerita una mención aparte; es una actuación bien lograda: representa la esencia de la mujer maravilla, es decir, muestra una mujer fuerte, pero también inteligente, sensible y empática. Los contrastes otorgan más naturalidad a la historia y no se ve tan forzada como otros intentos de Warner con DC Comics. Por ejemplo: por un lado, Diana se asombra y conmueve con la mirada de un bebé humano; y, por otro, esquiva las ráfagas de balas en las trincheras impenetrables del Frente Occidental, mientras los hombres esperan aterrados.

 

Y aunque Diana es inteligente y posee conocimientos bastos sobre idiomas y literatura (y en general sobre las ciencias y humanidades de los hombres), aún se muestra inocente sobre la "maldad" de éste, que atribuye en un inicio casi exclusivamente a Ares. Sin embargo, esta creencia también le ayuda a tener esperanza en ellos y eventualmente auxiliarlos. La salvación del hombre en apuros, por una mujer con características de deidad, no se expresa como una fortaleza de un género sobre otro, sino como una igualdad de condiciones y también es mérito de Jenkins. La idea detrás de este argumento se muestra en una escena simpática y divertida en la que Diana conversa con Steve sobre la sexualidad del ser humano y cuestiona algunos papeles que la sociedad de ese entonces (y la de ahora) otorga de acuerdo con el género, como el matrimonio.  

 

Además, el vestuario de la película es notable, particularmente cuando se viaja a Themyscira. Lindy Hemming refleja el empoderamiento de estas mujeres y su belleza con atuendos atractivos e inspirados en la Antigua Grecia, pero sin caer en su sexualización. Las escenas en Londres, por otra parte, nos muestran en buena medida lo que se usaba en ese entonces; en otras palabras, los límites que también la moda establecía para las mujeres, incluso físicas. Por eso, Diana literalmente las rompe y opta por una moda más masculina, cómoda, libre y moderna. Su atuendo hace referencia a la forma en que vestía Marlene Dietrich y al decenio de 1930, es decir, diez años después del momento en que se desarrolla la historia y, por tanto, una elección avanzada para su época.

 

Era predecible que la apariencia física de Gadot se convertiría en un elemento de crítica hacia la película. Algunos consideran que aún se toma la relación de belleza y virtud como sustento como hicieron antes los clásicos y, desde luego, el cine mismo. El señalamiento parece exagerado, sobre todo si se toma en cuenta que es una película de superhéroes y no busca una reflexión profunda sobre el papel que desempeña la belleza en el cine; por el contrario, su intención es entretener. Además, no debe olvidarse que el personaje de Diana-Wonder Woman es una semidiosa griega y la relación virtud/belleza tiene sentido para el personaje. En efecto, Jenkins no espera que la belleza de Gadot sea aspiracional, porque lo que vence a Ares no es su belleza y la excelencia de Diana como ser divino, sino su empatía con los seres humanos, su amor por uno en particular, su valentía, su deseo de trascender de acuerdo con su misión (derrotar a Ares), y, en general, difundir su visión del mundo: uno de paz y fraternidad, pero también de igualdad de oportunidades.

 

Poner a una mujer con un físico promedio o “más normal”, como algunos sugieren, probablemente hubiese tenido efectos similares (Jenkins ya lo hizo en Monster). No obstante, llama la atención que no se critique precisamente eso en otras cintas o en el caso de los hombres; por ejemplo, con Tony Stark (Iron Man) o el Capitán América. Además, hay otros filmes que tienen papeles de madres, hijas, amigas, profesionistas, empresarias, funcionarias o políticas (de reparto o protagonistas) y que son interpretadas por mujeres que suelen dedicarse también al modelaje o a la música. Sobre éstas no suelen leerse o escucharse inconformidades por la selección o participación del elenco. De modo que en una película de superhéroes, y en especial en Wonder Woman, esta crítica parece desmedida.

 

Por último, los filmes sobre el origen de un superhéroe siempre resultan interesantes para los cinéfilos, pues nos ofrecen el aspecto más humano y profundo de estos personajes; de manera que no es difícil identificarse con ellos y conocerlos más. Se nos presenta su nacimiento y desarrollo, así como los dilemas y decisiones que permitieron que se convirtiesen en héroes o heroínas. Como película de superhéroes, Wonder Woman es una buena cinta y es la mejor entrega del nuevo universo cinematográfico de DC.

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