Reseña
repertorio de pueblos fantasma
por Leonardo Olmos

2 de junio de 2020

MORIR, PARTE 1 — HORROR

Un hombre joven murió. No sólo ha muerto, se ha quitado la vida. Para un pueblo pequeño, donde no hay más de 300 habitantes, los decesos son extrañas e irregulares ocurrencias. Una muerte se convierte en un símbolo y la polisemia del mismo desata la histeria de la desorganización en un pueblo que no sabe cómo lidiar con la muerte. A sus habitantes se les ha adoctrinado a vivir para beneficiar a los demás, a cumplir una labor para la comunidad. Vivir para beneficio de uno mismo sería un acto egoísta, necio e ilógico, particularmente cuando hay alguien más a tu lado que vive para otorgarte tus privilegios: se trata de estrechar la mano al prójimo, de vivir en sociedad. Por eso, la alcaldesa de dicho pueblo se extraña cuando un foráneo le ofrece ayuda psicológica para que sus habitantes se puedan apoyar. Es una idea ridícula que no hace más que confundir a un pueblo que ni siquiera sabe el significado de luto.

 

Un hombre joven murió y su inexplicable fallecimiento trae a sus congéneres una aterradora cuestión: ¿las personas mueren por otros motivos además de la edad o la enfermedad? Es una pregunta que inexplicablemente empieza a manifestarse físicamente. Los muertos han vuelto. Se aparecen en las carreteras, parados, observando. Y quien los observa reacciona de manera distinta: los solitarios gritan horrorizados, hasta los muertos invaden su distanciamiento social; los familiares callan, esperanzados que no se trate de un sueño, y que vuelvan a sus brazos para seguir viviendo como si nada hubiera pasado. El resto se mantiene escéptico, pues los muertos son más que fantasmas insidiosos que vuelven para atormentar a los vivos, también podrían significar desestabilización social y económica. Y si los difuntos vuelven, ¿quién los va a mantener? El horror permea, sobre todo en la idea de que alguien pueda arrancarse la vida por sí mismo, a los 21 años. Se percibe como un acto egoísta del ahora difunto, un sujeto que no piensa más que en su propio dolor.

 

MORIR, PARTE 2 – NEGACIÓN

De pronto, el horror que causa la decisión de un niño que se ha quitado la vida comienza a perder potencia. Así, cualquier inquietud sobre su posible depresión y las causas de la misma se convierten en risibles cuestionamientos que no hacen sino desviar la atención de la vida cotidiana. El joven se convierte en una especie de anarquista: se suicidó para dar una lección moral.

Un hombre joven murió y, disidente de su propio destino, se convierte en la premisa de un filme que decididamente se rehúsa a centrarse en un solo género. Utiliza el horror sobrenatural como elemento de convivencia mundana: ensaya sobre la contrariedad humana ante eventos mortuorios y usa el humor seco para satirizar el egoísmo que se puede tener ante el dolor ajeno. Su narrativa elíptica lleva al espectador a profundizar sobre su propia posición ante la vivencia diaria, una que trata de ignorar todo lo que lo lleve a dudar sobre su propia sanidad mental.

 

Una mujer tiene tanto miedo y angustia que prácticamente ha abandonado su cuerpo y ahora flota por ahí. Los pueblerinos la observan y deciden que bien podría tratarse de un ornamento. “Es reconfortante saber que los muertos nos cuidan”, dice la madre del joven difunto, mientras su otro hijo aún está confundido sobre su propia valía en el mundo. 

Denis Côté —director canadiense que ha basado su carrera en la volatilidad del cine— intenta algo radicalmente nuevo en cada proyecto. Nunca repite patrones, por lo que quizá se podría identificar más fácilmente como un “autor”. En Repertorio de pueblos fantasma, Côté crea una antología alegórica y deliberadamente inconexa sobre la inevitable banalidad de la muerte. Retrata el proceso de aceptar que la vida ha terminado: algo que se vuelve casi un trámite tedioso, al menos mientras se asienta la idea de que probablemente algún día volvamos a encontrarnos con el ser querido que acabamos de sepultar. Me pregunto sobre el egoísmo inherente que contiene esa premisa, ¿y si los muertos deciden morirse para no volver a ver a los vivos nunca más?. 

MORIR, PARTE 3 – VIVIR

O seguir negando.  

Ghost Town Anthology se puede ver MUBI.

El autor es cineasta. Tiene estudios en Negocios, Artes Cinematográficas y Televisivas por la Asociación Mexicana de Cineastas Independientes (AMCI). Colaborador y amigo de CINEMATÓGRAFO. También escribe sobre cine para FilmInLatino, Correspondencias: cine y pensamiento, y en el área de prensa de la Cineteca Nacional. Este año iniciará el rodaje de su cortometraje Two Heavens

 

 

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