Recomendación
Knight of cups

Año: 2015

Dirección: Terrence Malick

Guión: Terrence Malick

Fotografía: Emmanuel Lubezki

Elenco: Christian Bale, Cate Blanchett, Natalie Portman y Ben Kingsley (narrador)

​Música: Hanan Townshend

30 de noviembre de 2017

No solía gustarme The Tree of Life (2011), celebrado filme con el que Terrence Malick comenzó una larga reflexión impresionista sobre la condición humana, basada en una narrativa visual tan hermosa cuanto esquiva, tan formalmente bella cuanto aparentemente vacía en su fondo. Después de este filme siguieron To the Wonder (2013) —que tampoco me emocionó—, Knight of Cups (2015) y recientemente Song to song (2017).

 

De este grupo de películas fue Knight of Cups es la que me permitió entender la propuesta de Malick, la primera que verdaderamente tocó fibras sensibles y que me dio la llave para disfrutar tanto la posterior Song to Song, como To the Wonder y The Tree of Life en un ejercicio de revisión interesante.

 

En Knight of Cups había desde el principio una serie de elementos que me atrajeron más que sus películas previas: su protagonista, un Christian Bale que siempre me ha parecido de esos actores profundamente melancólicos, y un tráiler misterioso que se acompañaba de una voz en off que decía una frase que avizoraba una historia sobre la redención: “find your way from darkness to light”. 

 

En ese momento de mi vida empezaba a ser consciente de que las cosas no salen siempre como uno lo desea; de que las primeras derrotas realmente fuertes empiezan a sonar con más fuerza que los éxitos y particularmente había empezado a sentir un profundo sentimiento de tristeza permanente. En resumen me había perdido a mí mismo y darme cuenta de ello ha sido uno de los momentos más duros de mi existencia.

 

Knight of Cups comienza con una serie de imágenes de profunda belleza —Emmanuel Lubezki es el fotógrafo— que presentan a Rick (Bale) un guionista fincado en Hollywood que se ha perdido a sí mismo en un ambiente frívolo y superficial el cual lo ha hecho olvidar el verdadero sentido de la vida. 

El sufrimiento de Rick se ve acentuado cuando un narrador (Ben Kingsley) remite a un breve poema, aparentemente de los primeros dos siglos D.C., que servirá como metáfora durante todo el filme: “había una vez un príncipe cuyo padre, el rey del Este, le envió a Egipto para buscar una perla. Pero cuando el príncipe llegó a su destino, le invitaron a beber de una copa y, cuando lo hizo, olvidó que era el hijo de un rey, olvidó la perla y cayó en un profundo sueño.” La perla se convierte en un símbolo de trascendencia, de identidad y de las cosas que realmente importan en la vida y el estado de adormecimiento al que alude esta pequeña historia es, sin duda, una representación de todas las distracciones frívolas que nos desvían de la búsqueda de nosotros mismos.

 

El filme se va desarrollando a través de varios capítulos —representados por cartas del tarot— en los que Rick, a través de sus encuentros con personas importantes para él como su padre, su hermano y particularmente las mujeres con las que sostiene relaciones románticas pero inestables, intenta desesperadamente iniciar su viaje hacia el autodescubrimiento. Capitulo tras capitulo, relación tras relación, nuestro héroe parece emprender un nuevo intento que lo lleve a la felicidad pero al final sufre nuevas caídas que lo sumen un ciclo del cual aparentemente no hay salida.

 

Sin embargo, aunque lo anteriormente dicho pueda parecer desalentador —como en un principio yo mismo lo pensé— Knight of Cups es una película esperanzadora pues el verdadero mensaje es que, en la vida real, nuestro propio viaje de autodescubrimiento nunca será en línea recta sino que será una travesía con obstáculos, retrocesos, caídas y errores que cometeremos muchas veces antes de poder salir victoriosos. Precisamente, en el filme, podemos ver al protagonista aceptando paulatinamente que no necesariamente debe conocer cuál es el destino final para iniciar su viaje al mismo tiempo que acepta que sus errores cíclicos son los soportes que le permitirán afrontar los retos futuros.

 

Cuando terminé de ver Knight of Cups sentí que el viaje del héroe apenas iniciaba y que el mío también lo hacía. Inicie mi propio viaje y desde entonces he cometido muchos errores, he caído varias veces y he tomado senderos que me han hecho retroceder antes que avanzar, pero estoy convencido que, como Rick, debemos de mantener la esperanza de que al final del camino se encuentra la perla más preciada de todas: la seguridad de haberse encontrado a uno mismo.

 

Todavía escucho en mi cabeza: “encuentra tu camino de la oscuridad a la luz”.

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