Reseñas
Jueves de 2x1 y
dos visitas al cine
sobre afroamericanos

 25 de mayo de 2017

¡Huye! (2017)

  

No soy tu negro (2016)

por Mónica Martínez

La sala estalla en júbilo, risas escandalosas y aplausos efusivos. A trasluz, y de reojo, veo a las dos parejas de afroamericanos que han decidido pasar un viernes en la noche viendo Get Out (Jordan Peele, 2017). No pude dejar de imaginar la manera en la que ellos (ese grupo demográfico en el que más dos tercios opina que las relaciones entre blancos y negros son malas y quizá se vuelvan peor) interpretaban cada una de las secuencias, los diálogos más comunes, los tintes de comedia hollywoodense y la posibilidad de ver en una pantalla de cine comercial en este barrio acaudalado —por no decir blanco— de Washington, D.C. al protagonista de la historia, un joven negro, matando a sus captores blancos. Regocijo colectivo.

No es difícil imaginar que esta sea la secuencia que mantiene al público en un precipicio emocional, y con un nudo en el estómago porque la realidad ha demostrado que aquí, cuando llega la policía y tú eres negro, es casi imposible escaparse de la desconfianza y el miedo. Nos mantiene al borde del asiento saber si, al final, Chris superó a una familia blanca, racista y asesina, pero sucumbirá ante la institución que tendría que protegerlo.

Es un concepto común que, en Estados Unidos actual, los blancos gusten de lo que se percibe como cultura negra —hip hop, pollo frito, nalgas femeninas protuberantes—, pero desprecien a los negros (algo similar pasa con los mexicanos y lo que se percibe como cultura mexicana; es decir, maracas, fish tacos y margaritas). Get Out (¡Huye!, en México) es un emblema de ese grito de dignidad desafiante entre millones de afroamericanos ante las embestidas recurrentes de una sociedad que envidia sus atributos físicos y que no escatima en los métodos usados para conseguirlos.

Get Out no alcanza para una película de horror en estricto sentido —aunque logra mantener en vilo en un par de secuencias, el horror subyace en el racismo sutil y en el racismo asesino— ni para una buena comedia: se apoya, exclusivamente, en un personaje secundario, obeso, bonachón e ingenuo para aligerar algunos de los momentos más densos. Es un híbrido arriesgado que le ha sumado a Peele elogios de sobra, del que Hollywood y la Academia podrían echar mano para continuar suavizando las críticas a #OscarsSoWhite en la próxima ceremonia —como ya hicieron en buena medida en la pasada entrega.

En contraste con los espectadores de Peele, I Am Not Your Negro (Raoul Peck, 2016) transcurrió en una pequeña sala-submarino de un cine independiente. Todos estuvimos sumergidos, en silencio sepulcral, en las imágenes, en el recuento, en las ideas y reflexiones forjadas con la pluma brillante de James Baldwin a partir de la muerte de tres amigos suyos durante la década de 1960, incluyendo a Malcolm X y a Martin Luther King, a quienes Baldwin percibía como dos líderes con más convergencias de las que la historiografía nos da cuenta. No son figurines de good negro y bad nigger, sino personajes de una serie inacabada, todavía en construcción.

Si el trabajo de archivo y la curaduría en I Am Not Your Negro (No soy tu negro, en México) es fascinante (primeras planas, películas, programas de televisión, propaganda entretejidas de manera impecable con la prosa del autor y el relato de Samuel L. Jackson), una de las críticas más recurrentes hacia Peck en Estados Unidos fue haber omitido la homosexualidad de Baldwin a lo largo del documental. Podría ser una crítica válida si se tratara de una biopic. Pero el trabajo de Peck se antoja más un seminario académico en el que Baldwin presta la elocuencia necesaria para ser aceptado en los círculos intelectuales de hoy.

Doscientos años después de la declaración de independencia, por decreto del presidente Gerald Ford, se instauró en Estados Unidos el Black History Month —cuya concepción, sin embargo, sucedió orgánicamente desde principios del siglo veinte. A partir de 1976, febrero se dedica a destacar las contribuciones de los afroamericanos en la vida pública estadounidense. No es coincidencia que las contribuciones cinematográficas recientes y que ilustran muchas de las frustraciones, de la historia lacerante y el presente complejo de los negros en Estados Unidos tampoco escapen a otra controversia: que la experiencia negra en Estados Unidos es exclusivamente afroamericana, y que, por lo tanto, el trabajo del protagonista de Get Out, Daniel Kaluuya (británico de padres ugandeses), se perciba como menos acertado. Peck, por cierto, es haitiano. 

Get Out —(¡Huye!, en México)— llegará a cartelera mañana viernes 26 de mayo de 2017.

 

No soy tu Negro (2016) fue nominada a Mejor Documental en la entrega de Óscares pasada y se estrenó en México en abril de este año; y aún puede encontrarse en algunos salas —como el Cine Tonalá— hasta este fin de semana. 

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