Reseña
first reformed
por Pablo Andrade

2 de abril de 2019

Escribir sobre cine durante la pandemia del COVID-19, que ha traído consecuencias trágicas para muchos seres humanos alrededor del mundo, parece una cosa trivial. Es difícil decidir sobre qué película escribir, o si se debería escribir únicamente sobre cintas que nos ayuden a pasar el tiempo y alejen nuestra mente, aunque sea por un par de horas, de este escenario.

 

Cuando empezamos la increíble aventura de CINEMATÓGRAFO, tuvimos en mente que, en realidad, el proyecto se trataba de una especie de bitácora de las emociones que el cine puede hacernos sentir. A eso me gustaría agregar que tal vez el cine nos puede ayudar a procesar emociones como las que estamos experimentando ahora: miedo, incertidumbre, ansiedad, entre otros; pero también creo que puede catapultar reflexiones positivas que, aunque partan de sentimientos como los mencionados, nos puedan ayudar a digerir mejor lo que ocurre y eventualmente construir de nuevo la esperanza y reforzar el anhelo de recuperar aquello que hemos perdido con la pandemia: la reconfortante rutina de nuestra vida cotidiana.

La primera película que vi durante el periodo de confinamiento fue First Reformed (2017) del mítico director y guionista Paul Schrader. Aunque ya tenía mucho tiempo que quería verla la encontré de repente entre las películas que uno puede comprar en el catálogo de YouTube y pensé que era un buen momento para hacerlo. No voy a retrasar lo que pienso del filme de Schrader: es una gran película. El filme es oscuro, siniestro, provocador, pero al mismo tiempo es profundamente reflexivo y de un gran impacto psicológico; amén de que nos ofrece una actuación de antología de Ethan Hawke.

En primer lugar, la cinta posee un guion bastante incisivo en el cual se plantean muchas cuestiones filosóficas y teológicas, como el silencio de dios ante las calamidades que afectan a los humanos y la responsabilidad de la humanidad por destruir una de las creaciones esenciales de la divinidad: la naturaleza.  Estas meditaciones las vivimos a través del personaje central, el pastor Ernst Toller (Ethan Hawke), un religioso, ex capellán del ejercito, marcado por la perdida de su hijo en la guerra del Irak y abandonado por su esposa. A Toller le es encomendada la pequeña iglesia evengélica First Reformed la cual está a punto de celebrar su aniversario número 250. Un día Toller es buscado por Mary (Amanda Seyfried) y su esposo, un activista protector del medio ambiente, quienes acuden a él porque éste ultimo tiene dudas sobre si sería ético traer al mundo al bebé que esperan juntos. Las preguntas que el esposo de Mary le hace a Toller detonan en éste una crisis espiritual que, si bien no pone en juego su fe, sí que pone en entredicho la actuación del ser humano y su responsabilidad por buena parte de la destrucción de la naturaleza y el medio ambiente. “¿Podrá dios perdonarnos por lo que hemos hecho con su creación?”, le dice el esposo de Mary a un Toller que a partir de ese momento inicia un tormentoso viaje personal que lo hace cuestionar a la iglesia y su propio papel en el mundo. 

El lenguaje visual que utiliza Schrader es bastante económico y preciso; nada sobra y no hay necesidad de recurrir a mucho más para contar la historia de manera sobria y contemplativa. Recuerda mucho en algunos segmentos a lo logrado por Haneke en varios de sus filmes y personalmente me recuerda mucho al estilo de Ingmar Bergman, acaso por el uso de encuadres elegantes, serios y fríos, muy propios del cineasta sueco y de la cinematografía escandinava. 

 

En cierto sentido, First Reformed es una película apocalíptica. El protagonista sale de su encierro espiritual sólo para descubrir que el mundo está padeciendo las terribles consecuencias del cambio climático causado en gran parte por la mano del hombre y por la corrupción de la avaricia capitalista de las grandes empresas, que muchas veces actúan en contubernio, para desilusión de Toller, con la propia iglesia. En algún momento de la película, un atormentado Toller escribe en su diario: “no he perdido mi fe”, lo que sin duda resulta interesante porque hace hincapié en que la crisis espiritual del pastor no pasa por dejar de creer en su dios, sino por dejar de creer que los humanos merezcan la compasión divina.

Aunque una de ellas ha sido tomada por parte de la audiencia como triste y devastadora, a mí en realidad me parece que ambas son esperanzadoras, pues lanzan al protagonista a un punto de inflexión en el que pro fin destruye las ataduras impuestas por la iglesia, la religión y la maldad humana. Para mi, aunque pueda tratarse de un final con dos posibles interpretaciones, en ambas opciones el protagonista obtiene lo que tanto había pedido: que dios terminara con su silencio. Un final que me parece muy cercano al de una de las últimas obras maestras de Martin Scorsese: Silencio (2016).

First Reformed podría no parecer la opción más obvia para ver durante esta pandemia; sin embargo, creo que puede ser exactamente lo contrario: un cine necesario, artístico  y provocador que puede iniciar un proceso de búsqueda personal en estos tiempos de confinamiento y reflexión.

First Reformed se puede ver Youtube o HBO.

El autor forma parte del equipo editorial de CINEMATÓGRAFO.

 

 

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