Ensayo
La búsqueda de la fe en
Encuentros cercanos del tercer tipo y señales
por Pablo Andrade

29 de junio de 2018

Hace poco leí un artículo en un diario español en el que el autor retomaba las declaraciones del líder de la Iglesia católica, el Papa Francisco, en las que decía que el Infierno no se trata de un lugar físico, sino de la situación de quien se aparta de Dios. El artículo me pareció sumamente interesante y desde que lo leí no dejé de pensar en ese constructo que llamamos averno y la parte de la teología que lo estudia junto con otras realidades últimas: la escatología. 

Lo anterior me llevo a pensar largo rato sobre la fe y cómo ésta es uno de los temas fundamentales tanto de creaciones literarias como cinematográficas y su implicación en diversas tramas fílmicas ha dado lugar a grandes películas en las que constituye el motor principal de sus protagonistas, ya sea que estén motivados por una esperanza grandísima o que se debatan entre seguir creyendo o no.

Dicho lo anterior, tengo que agregar que los filmes sobre extraterrestres me han parecido siempre películas profundamente religiosas; para empezar, en una gran mayoría los alienígenas son seres sobrenaturales que vienen del cielo y que la mayor parte de las veces se manifiestan ante los seres humanos o bien para anunciar un mensaje de esperanza o para causar grandes calamidades. En otras palabras, las películas sobre extraterrestres humanoides hablan sobre seres que en occidente conocemos comúnmente como ángeles y demonios.

Ejemplos de este tipo de películas hay muchos, algunas más afortunadas que otras, como Cocoon (Ron Howard, 1985), Milagro en la calle ocho (Matthew Robbins, 1987), Communion (Philippe Mora, 1989), El abismo (James Cameron, 1989), Fuego en el cielo (Robert Lieberman, 1993) y la muy aterradora El cuarto contacto (Olatunde Osunsanmi, 2009), entre otras.

Sin embargo, creo que hay dos películas que hacen énfasis de la fe como hilo conductor de sus tramas; a decir, Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) una de las obras maestras de Steven Spielberg, y Señales (2002) del director M. Night Shyamalan. En ambos filmes, los protagonistas lidian con situaciones bastante oscuras que ponen a prueba su fe y que los llevarán a enfrentarse directamente con seres o bien demoniacos o angelicales.

La cinta de Spielberg nos cuenta la historia de un encuentro pactado entre el gobierno de Estados Unidos y seres alienígenas. Sin embargo, el centro de la historia son personas comunes que han sido contactadas por los extraterrestres de manera independiente y sienten un impulso incontrolable de ir al encuentro con dichos seres. El protagonista es un padre de familia llamado Roy Nery (interpretado de manera fantástica por Richard Dreyfuss) que abandona a su familia después de haber sido “iluminado” por los alienígenas quienes lo conminan a dejar atrás su vida terrenal en aras de una verdad superior, que no se encuentra en esta tierra, sino en un más allá que solo podemos imaginar.

 

El comportamiento de Nery durante la película es compartido con muchos otros “iluminados” que sin saber a qué atenerse y solamente motivados por su fe, se atreven a dejar todo lo que conocen en esta tierra para trascender. Un sacrificio que, exigido por seres celestiales, debe ser cumplido al pie de la letra por los nuevos fieles que gustosos se entregan a lo desconocido por la esperanza de valdrá la pena. Como paréntesis, no quiero dejar de resaltar la excelente participación como actor secundario del legendario cineasta y escritor francés Françoise Truffaut quien interpreta con mucha elegancia a Claude Lacombe, un ufólogo que lidera al equipo científico que intenta descubrir la verdad detrás del fenómeno extraterrestre. 

Por otro lado, la cinta de Shyamalan es, desde mi punto de vista, uno de los trabajos mejor logrados en cuanto a técnica cinematográfica del famoso director responsable también de otras películas como Sexto Sentido (1999), El protegido (2000) y La aldea (2004). En Señales nos cuenta la historia de una invasión extraterrestre narrada desde la perspectiva de una familia que vive aislada en pequeño pueblo de Pensilvania.

El protagonista es Graham Hess (Mel Gibson), un ex reverendo que tras la muerte de su esposa ha perdido la fe. Además, dirige a su pequeña familia conformada por su hermano Merril (Joaquin Phoenix) y sus pequeños hijos Morgan y Bo, quienes buscan en él no sólo la guía de un padre y un hermano, sino el consuelo de un líder espiritual en tiempos difíciles. Ante la inminente amenaza de los alienígenas, Graham inicia un viaje interno para recuperar su fe e intenta ver en la invasión extraterrestre señales de que todo es un plan divino.

A diferencia de Encuentros cercanos del tercer tipo, los extraterrestres de Señales son abiertamente hostiles; sin embargo, poco sabemos de ellos durante la película. No utilizan ningún tipo de tecnología, aparentemente no tienen un plan militar claro, su apariencia física es humanoide, pero denota una naturaleza salvaje, brutal, irracional y aterradora y su acercamiento a la familia protagonista es cauteloso, pero cada vez más amenazador.

El tipo de historia que se cuenta en la película recuerda a los pasajes bíblicos de personas que tienen contactos con seres sobrenaturales, que son puestos a prueba por un ser superior y que tienen que sobrepasar varias pruebas para probar que su fe es verdadera. El protagonista es un hombre —específicamente un hombre de dios— que ha perdido la fe y las circunstancias sobrenaturales y malévolas que lo rodean a él y a su familia parecen ser fruto de su estado de alejamiento de Dios. Así, la invasión extraterrestre podría ser interpretada como un retrato del infierno, precisamente como un punto en el cual Graham —y probablemente funcione como una metáfora de la humanidad— se ha alejado de fe y el estado de comunión con Dios. En ese sentido, los extraterrestres parecen ser seres demoníacos, una encarnación del mal y de la ausencia de fe. 

No parece ser casualidad que el estado de normalidad se recupere cuando el protagonista recupera la fe hacia el final de la cinta logrando vencer a los demonios que los habían acechado arrebatándole a parte de su familia, sus cosechas y pretendían quitarle a su hijo igualmente. También se puede decir que, al momento de recuperar la fe, dios se complace y deja de atormentarlo a través de presencias sobrenaturales.

Finalmente, quiero subrayar que, aunque los seres alienígenas de la película de Spielberg parecen ser benévolos al final, durante toda la cinta hay una atmósfera aterradora alrededor de ellos. Qué decir de las criaturas de Señales cuya presencia siempre es malévola. Con lo anterior, quiero decir que los seres que protagonizan la mitología católica —ángeles y demonios, entre otros— mantienen siempre un aura que aterra a los humanos ignorantes de aquello que habita más allá de la realidad terrenal.

En fin, estas sólo fueron algunas reflexiones derivadas de una lectura de aquel curioso artículo y de mi gusto por películas sobre extraterrestres. Tal vez sea solo una apreciación mía. Como sea, les invito a ver estas dos películas de las que he hablado en este pequeño texto y a sacar sus propias conclusiones.

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