Reseña
Colossal
por Pablo Andrade

6 de Julio de 2017

Colossal (2016) es el nuevo largometraje del director español Nacho Vigalondo, quien se hizo de un hueco en el cine "mainstream" hollywoodense gracias a su película Open Windows (2014) protagonizada por Elijah Wood y Sasha Gray. En esta ocasión, nos trae una propuesta hasta cierto punto arriesgada, pues Colossal es un experimento que intenta mezclar diferentes géneros como el drama, la comedia y el cine de desastres; muy en la línea de lo que ya había hecho Jordan Peele este mismo año con Get Out. Desafortunadamente, Vigalondo es menos hábil para sostener la quimera y Colossal se queda en el intento de ser una propuesta refrescante y divertida.

 

La película nos cuenta la historia de Gloria (Anne Hathaway), una chica que ha rebasado los treinta años, vive en Nueva York y cuya existencia parece no tener rumbo claro; ha pasado más de un año desempleada, viviendo a la sombra de un novio controlador y sumida en el alcoholismo. Cuando su novio decide abandonarla, Gloria no tiene más opción que dejar Nueva York, volver a la casa de sus malogrados padres y recuperar su relación con amigos del pasado que nunca salieron de su pueblo y que se consideran a sí mismos como perdedores.

 

Mientras todo esto ocurre, Seúl es atacada por un monstruo gigante, que aparece y desaparece misteriosamente mientras destruye todo a su paso. Poco a poco, Gloria llega a la conclusión de que ella misma está conectada de alguna manera con la criatura y que puede controlarla telepáticamente.

 

Bajo esta extraña premisa se desarrolla una película que nos ofrece una interesante reflexión sobre la generación "millennial", pues a través de todos los personajes logramos entrever las fantasías, miedos, obsesiones y fracasos de la que aparenta ser la generación más hueca y superficial de la historia. Por ejemplo, por medio del personaje de Gloria podemos apreciar la sensación que le provoca haber malgastado la segunda década de su vida en excesos y permanente diversión, a costa de la subsecuente depresión que supone enfrentar la entrada a los treinta años sin ningún tipo de seguridad ni plan de vida. Asimismo, es palpable la crítica que se hace a la normalización del consumo desmedido de bebidas alcohólicas que, como Gloria, mucha gente joven utiliza para sobrellevar la vacuidad de sus vidas.

 

Igualmente, lo personajes secundarios —todos ellos masculinos— aportan otros rasgos interesantes al retrato de la sociedad "millennial" que esboza el filme. En general, el director nos presenta una sociedad patriarcal que ejerce un machismo fuertemente interiorizado. Basta con ver como los dos personajes masculinos que rodean a Gloria; su novio Tim (Dan Stevens) y su amigo Oscar (Jason Sudeikis), todo el tiempo intentan imponerle su visión de cómo debe dirigir su vida, de las acciones que debe tomar e incluso llegan a amenazarla de diferentes formas para que haga lo que ellos quieren. Encima, cuando Gloria decide no hacerles caso, ellos reaccionan violentamente y se victimizan.

 

Así pues, la metáfora del filme es que en el fondo todos los seres humanos —especialmente si eres "millennial"— tenemos el oscuro potencial de convertirnos en monstruos capaces de hacer mucho daño a las personas que nos rodean a través de la irresponsabilidad de nuestras acciones, el abandono generalizado de metas nobles y la adopción de un estilo de vida basado en el egoísmo y la superficialidad.

 

Sin embargo, a pesar de estas buenas intenciones, Colossal falla al no encontrar un tono adecuado a lo largo de todo su metraje, pues durante la primera hora de la película se esfuerza en parecer una comedia —cosa que logra a medias— y que paulatinamente se convierte en un drama con tintes fantásticos, demasiado extravagantes, que acaban por entorpecer el desarrollo del filme y sus personajes.

 

Con todo, el último cuarto de la película resalta por su buen ritmo y su acertada puesta en escena lo que, sin duda, hace que el cierre sea lo mejor del filme y que deje un agradable sabor de boca que perdurará mientras reflexionamos sobre la extraña película, tan extraña como la sociedad que representa. 

Colossal (o el desafortunado título de Ella es un monstruo en México) se estrenó recientemente en el país y se exhibe de forma limitada en salas de Cinépolis —en la Ciudad de México en Interlomas, Paseo Interlomas, Paseo Coyoacán y Universidad, y en Guadalajara en Centro Magno y Galerías Guadalajara. 

 

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