Recomendación
Carol

Año: 2015

Dirección: Todd Hayness

Guión: Phyllis Nagy basado en el libro The Price of Salt (1952) de Patricia Highsmith

Fotografía: Edward Lachman

Elenco: Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Jake Lacy y Kyle Chandler.

​Música: Carter Burwell

 16 de mayo de 2017

Carol, película de drama protagonizada por Cate Blanchett y Rooney Mara, y dirigida por Todd Haynes —director, entre otras, de The Velvet Goldmine (1998), I’m Not There (2007) y Far From Heaven (2002)—, es una adaptación del libro The Price of Salt (1952), que después fue publicado como Carol (1990), de Patricia Highsmith.

La historia cuenta un episodio de la vida de Carol (Cate Blanchett), una mujer atractiva y adinerada en los años cincuenta en Estados Unidos. Vive en una mentira: tiene aparentar ser algo que no es, al menos hacia el exterior. Por tanto, no es de extrañar su infelicidad e infidelidad con su esposo Harge Aird (Kyle Chandler) con el que enfrenta un divorcio eterno.

 

Pese a todo, Carol aún sale con otras mujeres lo que molesta a Harge, que no oculta su obsesión y las características que definen a un esposo posesivo, pero supuestamente amoroso. Carol, en contraste, no muestra amor por él, sino afecto —entre otras cosas porque los une una hija.

Y es así que Carol conoce a Therese (Rooney Mara), empleada de una tienda departamental. Asiste a comprar una muñeca para su hija, pues pronto se acerca navidad. Desde el momento en que se conocen se nota química entre ambas: la belleza de Carol deja a Therese sin palabras. Carol, que porta con clase sus guantes, los olvida de forma accidental o quizá para ver otra vez a Therese.

De cualquier forma, esto permite su reencuentro y posteriormente da pie a una relación entre ambas: de una aparente e inocente amistad hasta escalar a un amor pasional y prohibido en algunos contextos sociales, incluyendo en el que ambas viven —Therese, por ejemplo, aún tiene una pareja heterosexual. Sin embargo, hay un interesante contraste entre ambas: por un lado, Carol es una mujer madura, con recursos económicos, elegante y con experiencia de vida y hasta libertad sexual, al menos dentro de uno de sus círculos sociales (el de sus amigos); y, por otro lado, Therese es una chica joven, de clase media, algo ingenua, y en busca de su identidad y sexualidad —ésta última con la guía de Carol.

La película se desarrolla en diciembre por lo que la cinta coloca un contexto de falsedades morales y engaños visuales. Se suele aparentar un estado de ánimo de felicidad durante las fiestas decembrinas. Es decir, familias unidas, viviendo “el sueño americano” de los años cincuenta: mujeres encantadas en la cocina esperando al marido y hombres satisfechos como proveedores de la casa. Carol se opone a estas apariencias. 

 

Es una mujer fuera de su época —por ejemplo, con mentalidad progresista y feminista—, pero en otros comparte lo mismo que sus contemporáneos y otras parejas heterosexuales, y no tendría por qué se otra manera: desea ser feliz a lado de la persona que ama. No extraña, por eso, su decisión de salir de road trip con su joven amante en vez de quedarse en casa para la cena navideña. Si hoy por hoy esa idea causa a muchos dolores de cabeza, en esa época era aún más conflictivo, por decir lo menos.

Por último, no sobra decir que la película es armonía: la música coordinada con fotografía y el diseño de producción que recrea a la perfección la época forman melodía. Vale la pena enfatizar la importancia del vestuario, porque revela mucho de los personajes: de su manera de ser y pensar. La moda de la década de 1950 era muy restrictiva, también lo es ser mujer fuera de los cánones del momento. La cinta refleja perfectamente ese entonces, pero con una crítica y referencia a los problemas actuales sobre lo que significa defender un romance en estas circunstancias.

 

También nos obsequia reflejos, espejos e imágenes inolvidables borradas ligeramente y sustentadas en una serie de composiciones visuales con vivos y oscuros colores a Super 16 mm. La idea detrás de esta muestra visual es, en palabras del maestro cinematógrafo Edward Lachman (The Virgin Suicides, 1999), recrear visualmente el decenio de los cincuenta a manera de fotografías —tomando a Saul Leiter y Vivian Maier como inspiración—, y sin acudir necesariamente a un estilo film noir. Así, con la espléndida dirección de Haynes, y las memorables actuaciones de sus protagonistas, Carol nos cuenta una historia sobre el amor prohibido entre dos mujeres. 

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